LA ÚLTIMA FLECHA | 1952 ‧ Wéstern ‧ 1h 22m


Nada más alistarse en la Policía Montada del Canadá, Duncan se verá obligado a desplegar toda su diplomacia para liberar a dos rehenes de los indios. Para tratar con ellos sólo cuenta con la ayuda de un explorador.




La calificación de esta película puede oscilar entre buena para los acérrimos seguidores de Tyrone Power y normalita tirando a floja para el resto. Probablemente la cuestión estribe en que muchos espectadores, entre los que se encuentra servidor, no acabamos de creernos lo de unos indios tan blanditos y reverenciadores de espejismos. Porque, no me negaran ustedes que el efecto óptico de un inmenso lago en medio del desierto y encima con barquito (fantasma) de vapor a lo Mississipi Queen es toda una pasada, especialmente si se produce tan oportunamente en plena toma de decisiones del gran consejo.

Y hablando de Queen, la cosa va de reinas, especialmente “la gran reina blanca” que como aquí no se juega al ajedrez sobreentendemos que será la que sienta sus reales en el trono de Inglaterra y en cuyo nombre Tyrone Power y Thomas Gómez, debidamente pertrechados con sus casacas rojas, negocian la libertad de los rehenes y la vuelta de los indios Creek a las reservas del Norte. Un enfrentamiento Manitú - White Queen con resultado predecible especialmente si se cuenta con el favor de los fenómenos meteorológicos.
La primera premisa que debe cumplir el cine de aventuras es conseguir el entretenimiento del espectador. Las miradas al reloj son el índice registrador del fracaso. Pues bien, La última flecha, entretiene. No le pidamos más. Dejémoslo ahí. Tyrone Power está correcto y en su línea y además reencontramos a un gran secundario que merece un mejor reconocimiento, Thomas Gómez (lo recordamos en Cayo Largo, como secuaz de E.G.Robinson), en un papel de guía explorador medio blanco medio pies negros, al que saca mucho partido al tiempo que demuestra su vis cómica.
Poco más. Cameron Mitchell como jefe de los guerreros indios, pone algo de pimienta a un film demasiado light, porque aunque sea posible históricamente que blancos y pieles rojas no estuviesen siempre matándose unos a otros, resulta extraña tanta ausencia de cafeína.

Probablemente el film pretenda una intencionada exaltación de las virtudes humanitarias de la Policía Montada del Canadá. Este es su corolario y su moraleja. Pero el sentido crítico busca otros valores cinéfilos y les aseguro que, haberlos háilos, pero son escasos.


Título original
Pony Soldier aka 
Año
1952
Duración
82 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección
Joseph M. Newman
Guion
John C. Higgins (Historia: Garnett Weston)
Música
Alex North
Fotografía
Harry Jackson
Reparto
Tyrone Power, Cameron Mitchell, Thomas Gomez, Penny Edwards, Robert Horton, Anthony Numkena, Adeline De Walt Reynolds, Howard Petrie, Stuart Randall
Productora
20th Century Fox
Género
Western | Siglo XIX

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