UN MARIDO IDEAL | 1947 ‧ Comedia ‧ 1h 36m

UN MARIDO IDEAL | 1947 ‧ Comedia ‧ 1h 36m

Sir Robert Chiltern es un político brillante, un auténtico gentleman y el marido ideal de la seductora Lady Chiltern. Todos admiran la armonía de su matrimonio. Pero cuando la malévola señora Cheveley lo amenaza con revelar un oscuro secreto de su pasado, su felicidad se tambalea. Acorralado, pide ayuda a un viejo amigo, el inteligente Lord Arthur Goring, que pronto se encontrará atrapado en una red de mentiras y secretas tentaciones.






“Si los hombres nos casáramos con quien realmente merecemos, estaríamos llevando una vida miserable”. – Escribía Oscar Wilde - y ¡cuanta razón en sus palabras! Porque muy pocos hombres se merecen a la mujer que ahora tienen... Pero surge entonces la otra pregunta ¿Cuántas mujeres se merecen al marido que ahora tienen? Yo creo que todas. Algunas por necias y otras por sabias.
Creo que pocos autores han sabido extraer del lenguaje tanto encanto, tantísima sabiduría, tantas paradojas, sátiras y deliciosos halagos, como el irlandés Oscar Wilde. Pocas cosas son tan entretenidas y halagüeñas como leer sus escritos y, especialmente sus obras teatrales, son de un gracejo y de una elocuencia fascinante. “UN MARIDO IDEAL” también cumple a cabalidad con el buen gusto y la exquisitez de este grandioso dramaturgo que sufrió lo indecible a cuenta del oscurantismo que se padecía a finales del siglo XIX.

La obra tiene un propósito muy claro: Demostrar que no hay hombres ni mujeres perfectos y que, la idealización, es una torpeza que ya ha causado bastante sufrimiento, incontadas decepciones y muchísimos fracasos. Con una historia precisa, planeada con el rigor y la gracia de un recital de Les Luthiers (herederos suyos de alguna forma a los que se me antoja recordar), Wilde se pasea por la aristocracia inglesa para mostrar, cómo un error del pasado muy pasado, facilita el chantaje, da lugar a un posible nuevo error que conduciría al descarrió… y motiva el desencanto de otra mujer de aquellas que, por capricho propio, ha puesto a su terrenal marido en un altar.
Pero Wilde es un hombre optimista, y lo que va a ocurrir, va a dar lugar a que tenga sentido algo que no se utilizó en el filme (les estoy dando un motivo para que se den el estupendo gusto de leer el libro) y es lo que simboliza el tapete que, basado en un dibujo de François Boucher, aparece en el salón de recepciones de los Chiltern.

El húngaro Alexander Korda, hace un filme -rodado en Inglaterra- muy fiel a la obra original, añadiendo unos pocos exteriores para ambientarla cinematográficamente, eliminando unos cuantos diálogos para dar prioridad a la imagen, y editando pequeños detalles para adecuar la historia al tiempo prudencial. Como suyo, agregó la escena del discurso de Arthur Chiltern, al tiempo que le dio la ocasión de quemar él mismo lo que tanto ansiaba. La actuación de Paulette Goddard como la ambiciosa señorita Cheveley es muy acertada. Michael Wilding nos ofrece también una simpática recreación del muy agudo Arthur Goring. Y muy bien luce, Diana Wynyard, como la muy pulcra Gertrude Chiltern.
En resumidas cuentas, la película resulta agradable y entretenida, pero creo definitivamente que es mucho más grato leer la obra, porque te da la ocasión de masticar muy despacio cada frase y cada palabra, ya que en ella todo resulta con-sentido.

UN MARIDO IDEAL | 1947 ‧ Comedia ‧ 1h 36m

Se trata pues, de una comedia basada en un texto teatral del gran Oscar Wilde, excelentemente adaptada por Lajos Biró.
Este vodevil, nos va a hacer disfrutar muchísimo, porque además de garantizarnos unos diálogos brillantes y enriquecedores, tantos que incluso es necesario ver la película más veces para apreciarla en lo que vale, está rodado con mucha naturalidad y sus intérpretes parecen improvisar en sus réplicas ingeniosas ( algo que yo siempre echo de menos en las adaptaciones de estos textos, donde la mayoría parece declamar más que hablar, perdiendo frescura y espontaneidad).
Aquí no es el caso. Paulette Goddard está deliciosa en su malvado personaje y todos los demás no le van a la zaga aderezado con una crítica muy mordaz a la sociedad clasista victoriana que rodeó a Wilde, así como también veremos guerra de sexos y un mensaje que podría resumirse en la frase " Ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio".
También veremos la noción que se tenía de los hombres y de las mujeres, negándoles a éstas la capacidad de raciocinio y otorgándoles en cambio el pensamiento emocional. Pero la cinta se desdice enseguida de sus propias afirmaciones, creándose esas paradojas que la hacen tan divertida de principio a fin.
Pero no sólo merece la pena ver este film por su magnífico texto. El vestuario y la ambientación es delicioso.
Esa época, la victoriana, está espléndidamente recreada, con sus mansiones colosales con decorados que son obras de arte en sí mismas. Un vestuario espléndido que te deja con la boca abierta. Y es que, tengo entendido que fue el gran Cecil Beaton el encargado del diseño de vestuario y decir eso, es decir que vamos a ver lo mejor de lo mejor. Cecil Beaton fue el encargado de vestuario de películas tan famosas como My fair lady o Gigi y fotógrafo del glamour más elegante de Hollywood. Aquí tenemos otro motivo más para recrearnos con esta película.
Lo dicho. A día de hoy, esta película sólo tiene 75 votos en esta página y les aseguro que no se merece que esté tan arrinconada. Veanlá por favor, no se arrepentirán. Me causa mucho dolor que olvidemos películas así.
Sir Robert Chirlten y Lady Chirlten forman un matrimonio perfecto. Él, un perfecto caballero, es idolatrado por su esposa que está convencida de haberse casado con el hombre ideal.
Pero la señora Cheveley, una mujer inteligente y despiadada, pondrá la vida de este matrimonio al borde del abismo con sus intrigas.

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