EL LADRIDO | 1977 ‧ Drama/Misterio ‧ 1h 36m


Con El ladrido Lazaga vuelve al territorio de Cuerda de presos (1955). No sólo al territorio geográfico, puesto que la historia discurre en Asturias, sino al genérico, adaptando los modos del western a una temática genuinamente española. Por el camino, ésta se vacía de contenido. La novela de Óscar Muñiz que el propio Lazaga adapta presenta a dos miembros del maquis, que intentan salir de España tres cometer un atraco en una fábrica y matar a un miembro de las fuerzas del orden en su huida. Aquí, salvo por la frialdad con que uno de ellos dispara contra un número de la Guardia Civil y su interés en pasar a Francia, la situación opera en el vacío, ajena a un contexto político que en 1978 resulta totalmente obsoleto.








Cuando Pedro Lazaga se hizo cargo de este proyecto tenía ya en su haber una amplísima experiencia como realizador habiendo reunido una deslumbrante filmografía en la que encontramos muchas películas que no se pueden olvidar. Toda esa experiencia la volcó en "El ladrido" pues se muestra genial tanto controlando la técnica del film como dirigiendo a unos intérpretes que están todos perfectamente capacitados para hacer grandes creaciones de sus complicados personajes. Desde un Antonio Ferrandis genial hasta el último de los secundarios pasando por todos los demás integrantes del equipo artístico demuestran verdadero talento en una historia dura y violenta que se desarrrolla en tierras asturianas. El desarrollo de la película es inteligente y los perfiles psicológicos de los personajes están descritos con acierto. La película es un drama rural lleno de fuerza y vigor donde unos personajes ambiciosos pero inocentes tienen que hacer frente a dos fugados que van a invadir sus vidas hasta las últimas consecuencias. En la cinta caben elementos como el desgarro, la rabia e incluso la ironía. Está narrada con agilidad, se encadenan bien las escenas y los diálogos tienen matices. Está basada en una novela de Óscar Muñiz que fue adaptada por el propio Lazaga. Una muestra más del talento de un realizador infravalorado porque Lazaga es punto y aparte en la historia del cine español a pesar del desprecio crítico del que ha sido objeto por parte de críticos que deberían haberse callado antes de entrar a valorar una forma de hacer cine que no son capaces de entender ni de valorar como es debido.

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