ANTES DE PERDER | 2019 ‧ Comedia/Drama ‧ 1h 37m


Antes de perder es la historia de Jana y Diana, dos mujeres de treinta y tantos años que son tan diferentes en todo que, en condiciones normales, no hubieran cruzado ni un par de palabras. Pero ahora incluso tienen algo en común: sus vidas están en punto muerto y solo necesitan una chispa para empezar a vivirlas con intensidad... o para acabar pudriéndose en la cárcel. Juntas se lanzarán a la carretera en una huida sin retorno, forjarán una amistad a fuego y asfalto, y compartirán una historia que rompe con los anticuados códigos sobre el concepto de feminidad.







La plataforma online de RTVE está acostumbrada a proyectos modestos en cuanto a factura y dimensiones. Sin embargo, en el caso de Antes de perder, queda claro que el hábito no hace al monje. La serie de Sonia Méndez ofrece una aventura divertida que cumple las expectativas con creces, y se aleja de pretensiones que habrían empobrecido el esfuerzo.
Antes de perder presenta a Jana (Mariam Hernández) y Diana (Esther Acebo), dos mujeres con vidas distintas pero igualmente hartas de sentirse estancadas. Cuando sus destinos se cruzan, la pareja toma la decisión de dar un giro radical a la rutina y huir de esos entornos asfixiantes. Esto, por supuesto, tendrá consecuencias con las que deberán lidiar. La carga feminista aflora en cada línea de diálogo, y se abordan temas como la masculinidad, los roles de género o el pensamiento machista hegemónico. No obstante, eso no es impedimento para que la serie se entregue por igual a la aventura sencilla y macarra en la que Jana y Diana se embarcan.

No nos engañemos: la producción sabe perfectamente a qué juega. El cold open (la pequeña secuencia que precede a los créditos iniciales) del primer episodio se centra en una novia vestida de blanco que observa la inmensidad y libertad del mar. Conociendo algo de la serie, esa estampa puede remitir fácilmente a cómo el matrimonio tradicional ha constreñido históricamente a la mujer. Pero resulta que la susodicha no es ninguna de las dos protagonistas, porque esto no va de dos mujeres concretas, sino de todas. Lecturas como esta (y otras sobre la familia tradicional, el amor romántico…) se desprenden constantemente, pero tampoco obstaculizan la experiencia al que solo quiera entretenerse.
Antes de perder se compone de siete episodios que se consumen como cerillas, casi a la misma velocidad a la que Jana y Diana queman rueda. Y eso es genial. Los capítulos (de unos 15 minutos cada uno) son píldoras que dejan fuera lo que solo sería paja y concentran la esencia de las aventuras por carretera: en cada episodio hay solo unos pocos personajes relevantes y prácticamente una única localización troncal, un alto en el camino. La ambición por unos innecesarios estándares de complejidad, en un esfuerzo por ajustarse a la norma, tendría consecuencias desastrosas para un viaje más bien sencillo; y entender esto es uno de los grandes aciertos de Antes de perder.
Es especialmente importante aquí el concepto de la road movie, que la creadora, Sonia Méndez, utiliza en abundancia para referirse a su serie. En la producción de Playz, el propio viaje va perdiendo importancia a medida que avanza la trama y se convierte en tiempo elidido. Poco a poco, la aventura de Jana y Diana va asimilando el desplazamiento y se va asentando en los lugares por los que pasan. Estos son, en su mayoría, espacios dominados por mujeres, autogestionados y proactivos, que terminan convirtiéndose en verdaderas fortalezas del sentimiento de sororidad de esta peculiar pareja.

“Es el momento del feminismo: de la justicia, de la igualdad, de la libertad y, ¿por qué no?, de la felicidad". Con esa cita de Begonha Caamanho, periodista y activista, se cierra el primer episodio de Antes de perder. A esta se unen proclamas feministas de figuras como Rosalía de Castro y Alejandra Pizarnik. La excelente banda sonora, además, está trufada de canciones de artistas mujeres, entre ellas Astrogirl o Melenas. Después de una huida frenética o de pasear armas de fuego por la pantalla, la serie recuerda al espectador que se puede ir más allá. ¿Quieres feminismo? Bien. ¿Quieres entretenimiento puro y duro? También bien. Una de cal y otra de asfalto.

CRÍTICA POR FUERADESERIES 

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