HOUSE II: AÚN MÁS ALUCINANTE | 1987 ‧ Terror/Comedia de terror ‧ 1h 28m


Cierto es que no es la mejor película de terror. Ni siquiera es de terror, pero llevo viéndola desde pequeño y siempre me ha parecido un thriller desternillante.







Qué justo que le cabe el título de alucinante a esta película, pero no por impresionar o impactar, sino de lo delirante que resulta en sus circunstancias.

Aquí la propuesta es la comedia con escasos visos de terror. Bien pareciera más una cinta cómica de aventuras que un filme que tenga horror en sus alternativas.
El argumento es tremendamente bizarro y tosco, pero en su vulgaridad e incorrección no deja de ser aceptablemente simpático y ameno de tan absurdo y trastornado que resulta.
Es una cinta apartada de altas pretensiones, que se ubica como una comedia de enredos extravagante sobre una leyenda que resulta tan cutre que nos lanza a la carcajada. No me da vergüenza decir que me lo pasé muy divertido con esta fantasmada llena de desparpajo y cutrez.
El argumento es una alucinación absoluta, tan absurdo en sus alternativas que uno pierde enseguida la seriedad y termina divirtiéndose bastante ante tanta tosquedad narrativa, ante tantos carismáticos personajes, ante esos efectos especiales que llamaban la atención no tanto por su calidad sino por el ingenio, ante el diseño estético de algunas locaciones internas de esa casa donde coexistían diversas y alocadas dimensiones, ante los embrollos que se suscitaban entre los estrafalarios personajes y la fenomenología paranormal desquiciada que provenía del interior de la casona, ante tanto despilfarro de irracionales situaciones…

En fin, a mi me gustó, supe cambiar el chip a tiempo y darme cuenta de qué iba la cosa. Aviso que no es una cinta para tomarla en serio, ni para esperar sobresaltos porque se perfila mucho más a ser una comedia delirante y efectiva desde su torpeza que a una opción de miedo.
Sin dudas que si se quiere una opción desequilibrada que pierde las formas y el tino en todo el metraje, ésta es una opción pasable desde la rudeza y la chabacanería desplegada.
Un cinco alto, incluso es más divertida que la primera parte, aunque distinta también en su carácter.

Comentarios