CARTA A TRES ESPOSAS | 1949 ‧ Drama/Romance ‧ 1h 43m


Al igual que Fritz Lang, Joseph L. Mankiewicz pocas veces aparece en los listados de mejores directores. Un buen amigo argumentaría: "claro, es que sus películas entretienen". Ironías aparte, lo cierto es que nos encontramos ante uno de los mejores directores (y guionistas) de la historia, capaz de tocar diferentes géneros con maestría: gótico, comedia con diferentes variantes (romántica, dramática), negro, policíaco o de intriga, histórico, drama, western...









Todos en esta vida, en algún momento, siempre hemos tenido que fingir, tener una máscara, una pose, para ser aceptados socialmente, en función del sitio donde nos ha tocado vivir. Y esta pose, esta feliz mascarada, se da mucho en la nobleza, la burguesía, cuyas verdaderas personalidades siempre están cubiertas de oropel y glamour. Pero Mankiewizc supo retratar esa parte que nunca sale en las postales. Es en cierto modo como la American Beauty de aquellos años.

Una película sobre infidelidades, donde en ningún momento llegamos a conocer realmente a la femme fatale, y donde no sabemos quién es el infiel hasta el último momento. Todo está construído para descubrirnos como son esas tres esposas del título, que pueden pasar de ser dulces damas a arpias en segundos. Manki analiza la psique femenina, los celos, la paranoia, los miedos a perder el matrimonio, y de cómo algo perfecto y estable como un matrimonio del American way of life se puede romper por una mera carta.

Y otro gran punto fuerte de la película es la idea de que, al igual que en Apocalypse Now, haya un personaje que sea de vital importancia en la trama, y que este constantemente en la cinta, pero que, como en este caso, no sale. Eso subraya la idea de que las tres mujeres están en manos de alguien inalcanable, alguien perfecto a quien no pueden alcanzar, ya que como dicen en un momento de la película: Addie siempre lo hace todo bien en el momento justo en el lugar oportuno. Y esta idea de luchar contra la perfección, un ser casi omnipotente, es lo que obsesiona a las tres mujeres. A partir de aquí, Manki nos cuenta, mediante flashbacks, cómo se produce ese miedo en la vida cotidiana de las familias, donde Addie Ross siempre juega un papel fundamental, apareciendo en el momento oportuno.

En el apartado interpretativo, las actrices en manos de este director siempre realizaban maravillosas interpretaciones, y este no es una excepción. De Linda Darnel a un grandioso Kirk Douglas, pasando por Thelma Ritter, que aporta la parte cómica al drama, componen unos personajes que no permiten que el espectador aparte la mirada de la pantalla mientras contempla como los nervios de estas mujeres acaban destrozados.

Comentarios