CABOBLANCO | 1980 ‧ Drama/Romance ‧ 1h 52m



Esta es una muy entretenida película, claramente influenciada por "Casablanca", protagonizada por un Charles Bronson muy contenido (no empieza a repartir leña hasta pasada la mitad del film). Cuenta con una estupenda ambientación de los años 40 y buenas interpretaciones por parte de Fernando Rey y Jason Robards, incluso una más que correcta por parte del propio Bronson.








Aprovechando la popularidad de Charles Bronson y en una dupla conocida con J. Lee Thompson naufraga este film que con un argumento sin vuelo, con poca intriga y plagiando a Casablanca sera uno de los mas flojos film de ambos. Aquí encontramos a un aventurero que escapa de la ley que vive en una ciudad costera peruana llamada Cabo Blanco donde además se oculta un nazi y en medio de esto un secreto de un barco con un un tesoro escondido cerca de ahí. Con muchos actores conocidos aunque no se si buenos, caso Dominique Sanda que pasea su frialdad por todo el film o un caricaturesco Fernando Rey como jefe de policía en una de sus peores interpretaciones de ese gran actor español. Seguramente Bronson no será recordado por esto.

Durante años la rechifla de crítica y público, por intentar aproximarse siquiera a la mítica Casablanca. Referencias no faltan: un ambiente exótico, un hombre con un pasado que regenta un bar, en lugar de pianista una jukebox en la que suenan clásicos como Nat "King" Cole, una mujer misteriosa, un teniente de policía corrupto, unos nazis...Todo ello servido en un guión cuyas deficiencias son gigantescas, y se van tornando más y más hilarantes a medida que avanza la narración. El misterio reside en por qué se llegó a rodar semejante pestiño. Y la cantidad de talento desaprovechado... La banda sonora es de, agarraos, Jerry Goldsmith, una bonita partitura sinfónica con aires latinos que debió escribir mientras dormitaba. Dirige J. Lee Thompson, un autor interesante pese a su horrenda última etapa. Autor de unos pequeños noirs en sus comienzos, entre los que destaca La bahía del tigre, logró un blockbuster monumental con la legendaria Los cañones de Navarone, empalmó con El cabo del terror y... se dedicó a la holganza, filmando lujosas producciones cada vez menos atractivas. Destelló de nuevo con un western singular, El oro de McKenna, y como ya he anticipado acabó sus días filmando secuelas de Death Wish para Charles Bronson. Protagonista de Caboblanco, por supuesto. Digamos que está granítico y rocoso, y se ve que está pensando más en el millón de dólares que cobró que en su interpretación. A su lado, Jason Robards le roba la cartera y hasta los calzoncillos. Como aporte de qualité aparece Dominique Sanda, hermosa mujer que no dirigió bien su carrera. Nuestro amado Fernando Rey se lo pasa en grande como poli corrupto, y además mete mano con entusiasmo a unas cuantas señoras de tetas erguidas y abundante felpudo (desnudos gratuitos, por eso de complacer a todo el mundo).

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