TITUS | 1999 ‧ Bélico/Drama ‧ 2h 42m | V.O.


El gran general romano Titus Andrónicus regresa a Roma después de su victoriosa campaña contra los godos. Para celebrarlo, sacrifica a los dioses al hijo del caudillo vencido, ganándose así el odio eterno de Tamora, la madre del joven, que también es su prisionera. La hora de la venganza llega cuando el corrupto Saturninus es nombrado emperador y toma a Tamora como esposa.











La directora Julie Taymor adviere al empezar la película que: "En una época donde el racismo, la limpieza étnica y el genocidio ya no impresionan por ser hechos comunes y aparentemente inevitables, nuestra industria del espectáculo prospera con explícitos detalles de asesinatos, violaciones y vilezas.."
¿Qué nos quiere dar a enterder con tal introducción? Pues, dado que la violencia forma parte del patrimonio más normalizado de nuestra época y además los medios de comunicación, la industria, los negociates de todo tipo e incluso el público en general la consumen, la disfrutan pagando por ella y la entremezclamos todos con nuestra cotidianidad como si fuese el pan nuestro de cada día, vean esta película, que no es ni más ni menos que vieja obra de teatro, "TITUS ANDRONICUS", escrita por William Shakespeare en 1593 y donde se presenta una tragedia al estilo griego, agudizando lo sanguinoliento y despiadado con seres humanos característamentes "homo violentus", es decir, inmisericordes, sedientos de sangre y carne destrozada de su propia especie, gestores de todo tipo de artimañas para deshumanizar o hacer muy dolorosa la vida de sus hermanos de mundo; vean esta obra que es como un espejo donde vernos a nosotros mismos. Pero, ¡ojo!, dado que somos habitantes de una sociedad donde impera por todos lados esta idiosincrasia violenta y desalmada, la directora parece que nos transmitiera: "Vean TITUS ANDRONICUS, pero no sean hipócritas, véanla no para rasgarse las vestiduras contra lo que es una muestra de su mismísima vida contemporánea, sino para aprender de tamaña barbaridad hecha habitual en nuestro día a día."
En dicho sentido Julie Taymor, consigue filmar un notable obra cinematofráfica, en forma de teatro hecho cinematografía. En conclusión estética, poética y de agrado para la vista, la mejor escena de todo el film es la que transcurre en una vía pedestre de estilo romano, a cielo descubierto y grisáceo, con Titus, su hemano, un hijo y también su hija. Se trata de una escena espléndida por la belleza de los colores y del escenario natural, aunque muy amarga por lo que narra. No se puede decir lo mismo de otras partes del film, donde se recurre a decorados y vestuarios menos afortunados, pero en conjunto se trata de una obra impresionante que da qué pensar.

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