SOLO EN LA NOCHE | 1946 ‧ Noir/Crimen ‧ 1h 50m



Hoy venimos con una de las primeras películas de Mankiewicz y eso solo significa una cosa, calidad cinematográfica en su máxima expresión sobre en temas narrativos. Un clásico del cine negro que hoy Cinematte Flix estrena gratis para ti.











Escrito por Blanca Vázquez - La República Cultural 

Guionista, entre otros, de Enemigo publico nº 1 ( Manhattan Melodrama), W.S. Van Dyke, 1934, o películas para el lucimiento de Joan Crawford, el éxito le animó a Joseph L. Mankiewicz a dirigir sus propio guiones en los años cuarenta y cincuenta. Comenzó muy bien, pues llamó la atención con El fantasma y la señora Muir, 1947 y con Carta a tres esposas, 1949, con la que consigue el Oscar al mejor guión adaptado y a la dirección. Dirigió a grandes estrellas en películas que han pasado a la historia. Actores y actrices, estrellas, a las que llevó en muchas ocasiones hacia los Oscar: Eva al desnudo, 1950; Julio Cesar, 1952; La condesa descalza, 1954; Ellos y ellas, 1955; De repente el último verano, 1959; o La huella, 1972. Es del dominio público que su gran pesadilla fue Cleopatra, 1961. Tenía un especial talento en la dirección de actores y sobre todo tenía mano al adaptar guiones de obras literarias. Culto e inteligente, Mankiewicz, que murió en 1993 con 84 años, fue un gran guionista, por lo tanto un buen escritor, lo que se traducía en cuidar con detalle el desarrollo del argumento, así como la ambientación. Tenía a Catherine Hepburn por la actriz amateur más experimentada, y siempre confesó que empezó a dirigir porque no le gustaba lo que se hacía con sus guiones. Sólo en la noche fue uno de sus primeros filmes, enmarcado dentro del género negro que tanto furor hacía en la época.
Casting 
De origen ucraniano, John Hodiak empezó como actor de radio, una vez trabajada a fondo su dicción. De la radio pasó a interpretar papeles con carácter a partir de 1942, prometedora carrera que fue truncada por su prematura muerte en 1955, a la edad de 41 años. Quiso conservar su apellido ante la sugerencia de los estudios, pues se sentía orgulloso de sus raíces. Alfred Hitchcock reparó en él para Náufragos, 1944. Elegante y con cierto charme un tanto rudo, muy al estilo Gable, Hodiak fue contratado para interpretar papeles de soldado o detective. Su trabajo para Mankiewicz en el papel del soldado amnésico le iba al pelo. Se casó con Anne Baxter, con quien trabajó en Sunday Dinner for a soldier, 1944.
Nancy Guild fue una de esas actrices fichadas en un campus universitario por un fotógrafo que le dió la oportunidad de llegar al mundo del cine. Con cierta fama en los años cuarenta y cincuenta, nunca llegó a alcanzar el status suficiente para ser una Star. Lástima, pues presentaba maneras a lo Bacall, aunque quizá ella tampoco estaba por la labor de sacrificar tanto su vida privada. Abandonó el cine a mediados de los cincuenta al casarse con el productor Ernest Martin.
El que quizá tenga más solidez en el recuerdo de los tres sea Richard Conte, por su larga carrera en Hollywood, desde 1939 a 1975. Destacó en Mercado de ladrones, de Jules Dassin, 1949, para seguir actuando en los años cincuenta más en películas de serie B, muchos Films noir, algo que le encasilló bastante. Trabajó a su vez en la televisión y en la década de los sesenta el cine europeo le adoptó. Uno de sus últimos trabajos fue en El padrino, 1972, como el rival de Don Corleone; cabe destacar también que fue uno de los Ocean´s Eleven de 1960.
De qué y cómo nos habla la película
Diálogos a lo Raymond Chandler, mujer fatal pero elegante, suelos mojados, calles nocturnas con neblina, nightclub, y un botín ansiado por varios personajes, más de 2 millones de dólares. Blanco y negro bien equilibrado, con las sombras necesarias para el arquetípico film noir que resurgía en los cuarenta, Solo en la noche habla de algo más que de las persecuciones, disparos y huidas del cine negro. Habla de la desorientación de los soldados norteamericanos después de la Segunda Guerra Mundial. Habla de la perdida de la memoria, y por lo tanto de la identidad. Habla de la soledad. La gran soledad de no poder confiar en nadie, ni saber quien te conoce y quien no. George Taylor (Hodiak) es un soldado que vuelve a casa con amnesia. Ni siquiera sabe como se llama en realidad, presentándose con el nombre, Taylor, que le han asignado en el hospital militar. Es cuando el personaje del soldado desmovilizado se convierte también en vehículo del cine negro, además de la amnesia, que permite recrear un escenario de pesadilla en la búsqueda del otro yo oculto en cada uno de nosotros.


La ansiosa búsqueda de la identidad de Taylor, empezando de cero, le lleva a descubrir que tenía un pasado no muy limpio, en el que juega un papel importante un maletín con papeles comprometedores de un tal Larry Cravat, la existencia de un botín de una suntuosa cantidad de dinero robada a los alemanes, (botín que hay que buscar evidentemente) y una carta de una mujer despechada. El ex soldado intentará encontrar por todos los medios, y esquivando a unos matones que le persiguen, al tal Cravat y para ello cuenta con la ayuda inesperada de una atractiva cantante, Christy y el dueño del nightclub donde ella canta, Mel Phillips.
Siendo uno de los primeros trabajos de Mankiewicz fue toda una sorpresa por su calidad. Un relato de intriga y policíaco con una profunda mirada en la soledad y pesimismo que invade el final de una guerra, y por el uso de la cámara subjetiva, lo que nos hace ver lo mismo que ve el personaje, con los correspondientes fundidos cuando es golpeado. Con una trama que va simplificando poco a poco la dificultad que parecía entrañar, la extrañeza que presenta el soldado ante su realidad después de la guerra parece hablar no solo de una situación personal, también de la del país. En todo caso un delicioso y exquisito bocado negro para degustar en las noches de verano.
Enfocando
La escena en la que George Taylor se cuela dentro del camerino de Christy y ve la fotografía de su amiga, (la mujer despechada de la que tiene una carta), para seguidamente dar el cambiazo: él se queda con la foto y le coloca en el marco la tarjeta del hotel donde se hospeda. 
Frases
G. Taylor.-Sabes la sensación que es estar solo, sólo en el mundo. Mil millones y cada uno un extraño. He de encontrar a ese tipo aunque esté en el fin del mundo. He de encontrarlo porque sabe quien soy. 
Anécdota
Cuando el personaje de Makiewicz, Taylor (Hodiak), firma en el libro de registros del hotel, justo encima, como el huésped anterior, figura el nombre de Howard Koch, guionista entre otras de Casablanca, 1942, quién figuraba en la lista negra de McCarthy, y que fue perseguido, por lo que emigró a Inglaterra y continuó escribiendo bajo seudónimos. 
Familia política
El parador del camino, Jean Negulesco, 1948; El sueño eterno, Howard Hawks, 1946; El halcón maltés, John Huston, 1941; Memento, Christopher Nolan, 2000; Un hombre sin pasado, Aki Kaurismäki, 2002


OPINIÓN FINAL por https://elgabinetedeldoctormabuse.com/

Algo olvidada hoy día dentro de lo que es una carrera absolutamente brillante, Solo en la Noche (1946) es un más que interesante film noir que tiene el aliciente extra de mostrarnos a Joseph L. Mankiewicz desenvolviéndose en un género al que no estamos acostumbrados a verle. Pese a ser su segunda película como director, Mankiewicz estaba muy lejos de ser un novato: ya se había hecho un nombre en la industria como guionista y productor, y su porvenir como realizador no podía ser menos que prometedor.
En Solo en la Noche abordó una historia que ya atrapa al espectador desde el planteamiento inicial: un excombatiente de la II Guerra Mundial se despierta en un hospital sufriendo amnesia. Pero en lugar de confiar ese problema a los enfermeros, decide descubrir su propia identidad él mismo con los pocos objetos personales que tiene a mano. De vuelta a la vida civil, se agarra firmemente a la única pista que tiene: una carta de un tal Larry Cravat que dice ser su amigo. Pero una vez empieza a investigar quién es ese tal Cravat, se ve envuelto en una serie de problemas con matones y la policía.
En general, las obras de cine negro acaban siendo como rompecabezas en que al final no todas las piezas encajan. De hecho lo que las hace tan inquietantes es que aun cuando uno espere que en el desenlace todo cuadre y ofrezca una imagen con sentido, a la práctica siempre habrá algunos vacíos que no se habrán podido llenar. Es un mundo en que nos sentimos siempre indefensos porque no se rige por las leyes de la lógica. Por ello, la idea del amnésico que intenta tirar del hilo para encontrarse a si mismo es una premisa sumamente atractiva para una película de este género. El camino de este excombatiente para reencontrar su identidad le llevará a situaciones sin lógica, a un entramado criminal que, de haberse explicado en orden cronológico y conociendo todos sus recovecos, resultaría mucho menos interesante.
Mankiewicz pareció entender a la perfección esa condición del género aumentando expresamente en el guión las situaciones confusas y el sentimiento de paranoia (¿de quién fiarse y de quién no, siendo el protagonista un hombre solo en el mundo sin ningún punto de referencia al que agarrarse?). Esta idea llega incluso a un punto más rocambolesco en uno de los giros que da hacia el final, que quizá ustedes prefieran desconocer, en cuyo caso les recomendamos que se salten el siguiente párrafo.
Una vez el protagonista descubre que en realidad es él Larry Cravat y que se vio envuelto en un asesinato la película toma tintes casi existenciales: ya no está buscando a su único amigo, sino que intenta descubrir qué fue lo que hizo como criminal, bajo el temor de averiguar que es un asesino. El enemigo pasa de ser alguien externo a ser uno mismo o, mejor dicho, su pasado. Cuando la chica que le ha acompañado en esta búsqueda le da apoyo diciéndole que él sería incapaz de matar a nadie nos surge un dilema: ¿hasta qué punto el Larry Cravat pre-amnésico es la misma persona que volvió después de la guerra? ¿Podría haber sido antes un criminal capaz de matar a alguien para luego sentirse horrorizado por lo que había hecho en su pasado?
Dejando de lado esas cuestiones, la película está dirigida con buen pulso, se nota el saber hacer de Mankiewicz dotando de personalidad a todos los secundarios para que no sean simples sombras encargadas de hacer avanzar la trama, pero quizá flaquea en la elección del protagonista, un correcto pero no especialmente brillante John Hodiak. Una película a descubrir.

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