EL SEÑOR DE LAS BESTIAS 3 | 1996 ‧ Fantasía/Aventura ‧ 1h 32m



La trilogía de 'El señor de las bestias' nunca ha sido una de las sagas más famosas de la historia del cine, más que nada porque casi nadie sabe que es una trilogía. Su segundo capítulo apodado 'La puerta del tiempo' y su tercera llamada 'El ojo de Braxus', son puro desconocimiento aún contando todas con Marc Singer como estrella principal. Hoy es hora de conocerlas.









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Crítica El señor de las bestias III: El ojo de Braxus (1996)

Imagen El señor de las bestias III: El ojo de Braxus

Y si la segunda parte fue un bochorno, atentos a la tercera. En este caso su director fue Gabrielle Beaumont y dejamos el celuloide para pasar directamente al formato de horrendo telefilm en el que Dar (El señor de las Bestias) debe rescatar a su hermano, el rey Tal. En su camino debe enfrentarse a una serie de "aventuras", tales como saber si una chica (semidesnudita) que se encuentran les dice la verdad o no, o escapar de unos "indígenas" a los que llaman "hombres de la selva, sigilosos como la brisa" que se dedican a gritar y llevar la cara pintada.

El look total del film roza el ridículo ya que a finales de los 90 (año 1996 para ser exactos) el cine tenía una producción ya muy alta para estos ridículos que no se justifican ni aún siendo televisión. El rey Tal, el hermano de Dar lleva un modelito que no deja a nadie indiferente. Esa melena que le han encasquetado le hace parecer... una Jenny o una Vane más cercano a una reina vestida con botas altas de luchadora que a un soberano ilustre. Decir que el actor disfrazado es Casper Van Dien (Johnny Rico en Starship Troopers).


Las escenas de acción aburren, los soldados enemigos son tres y no se quitan el casco jamás (¿Por qué será?) y lo mejor... ¡disparan contra maniquies! No se han esforzado en que parezcan otra cosa. 
En cuanto a los decorados son un verdadero desastre, de hecho se habla de una ciudad que no llegamos a ver nunca y de una fortaleza que resulta ser una cueva hecha de cartón piedra.
Y si hablamos del vestuario es desde luego muy llamativo y muy colorista pero recuerdan a los usados en las obras de teatro para aficionados.


El resultado es una obra atroz digna de ser expuesta en un curso de 'lo que no se debe hacer nunca a la hora de rodar un film'.
Como curiosidad final uno de sus diálogos...

- ¿Dónde encierra el rey Egan a sus prisioneros?
- En los calabozos

Sobre Singer decir que aguanta bien el paso del tiempo en su físico y que como siempre, sigue con su rostro habitual. La chica esta vez fue la desconocida Sandra Hess que nosotros pasamos a descubrir...


La chica: Sandra Hess al desnudo




La chica: Sandra Hess al desnudo







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