Hashtag: #zerolistillos

En esta última semana uno de los hashtag más populares que navega por twitter es #zerolistillos, donde sus usuarios entre los que esta publicación se encuentra están intercambio vivencias sobre los diferentes listillos que se han cruzado en su camino. Cómo nosotros no queríamos dejar de participar en esta divertida tendencia, pero al mismo tiempo no estar limitados por los 140 caracteres de la famosa red social, hemos creido oportuno narrar nuestra experiencia.


Si tuviera que hablar de listillos, no podría meterlos a todos en una casa. Necesitaría varios países para ello. Maldita sea. Mi vida ha sido una lucha constante contra los listillos, incluso a veces he pecado de ello pero, desde mi perspectiva, es tan sólo un adelantamiento, o más bien, la forma de cerrar unos cuantos buzones a tiempo. A veces ha costado ganarles, otras tantas te llevas las de perder si hay una mujer en medio de dos idiotas---uno de ellos es un servidor---, y en otras lo preferible es mirar a un lado y soltar el primer chascarrillo a lo John Mc Lane en Jungla de Cristal. Ya saben. No nos damos cuenta pero están a nuestro alrededor, a todas horas alguien suelta una cita o frase de algún filósofo, un escritor o un cineasta para quedar bien ante su séquito, sus esclavos, sus zombis, el cual le aplauden sin saber muy bien qué ha dicho o qué les quiere contar. 

Verán, me encanta el cine, he mamado cine desde que nací, el cine lo es todo y podría definir mi vida, la que me dio mi querida y sufrida madre, como un aborto a destiempo; como las secuencias eliminadas de un film de Fellini, de Woody Allen, de Truffaut, Wilder y la contemplatividad de un Malick preguntándose el inicio del cosmos; como un cóctel psicodélico de momentos lúcidos, momentos de una bajona que no perdona, y momentos en los que uno no sabe dónde carajo ubicarse. Y a pesar de ello, me mantengo vivo por mi lucha sin descanso contra los listillos. Iconoclasta me adjetivan algunos, y razón no les falta.

Miremos, por ejemplo, el invento del cinematógrafo gracias a los franceses Lumière a finales del siglo XIX. Un invento que revolucionó y creó una nueva línea de expresión, un arte y, cómo no, posteriormente una de las mayores industrias del mundo. Sin embargo, la historia anterior a ellos ya tenía inventos que intentaban mostrar imágenes en movimiento. Solo que ellos fueron los listillos que supieron aunar todos esos cachivaches en un aparato y darle una nueva perspectiva. No obstante, si ellos operaban desde cierta honestidad, su máxime rival sería el norteamericano Thomas Edison. Que si el kinetoscopio, que si el vitascopio. Mucho ‘copio’. Éste quizás haya sido uno de los mayores listillos de nuestra historia más reciente, apodado a sí mismo como ‘inventor’, nótese mi ironía, su inteligencia le llevó a trabajar en las oficinas de la Western Union, departamento de registro de patentes. ¿Y saben lo que hacía? Adivinen. Él si que fue un listillo toda su vida, aunque rivales no le faltaron, como los hermanos franceses o el infravalorado y misterioso Nicola Tesla. ¡A saber cuántos inventos registró a su nombre a costa de otros!

Por eso mismo, nunca os fiéis de quién habla de Erastótenes o del método Gauss sin ser un matemático. Como tampoco os fiéis de los niños a reventar de hormonas en una escuela de cine recitando a Bukowski. Probablemente hayan escogido la frase al azar de un libro cualquiera. Palabra de una ex. Fuera listillos. Abajo los listillos. 

Y hasta aquí nuestro grano de arena, seguro que Vds. han vivido situaciones con un listillo de por medio. Si quieren leer otras experiencias o compartir las suyas propias, desde Return les invitamos a que visiten la plataforma de Coca Cola ZEROLISTILLOS a no ser que Vd. sea un...


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