Mejores críticas | Django desencadenado | Quentin Tarantino | 2012

Crítica de Django...


Django ya está en nuestras salas, cada película de Tarantino es como un mini festival de cine en si misma, en ellas podemos ver homenajes a tal y a cual película o, sorprendernos con propuestas nuevas. Y esto es Django, una continuación no de una saga sino de una propuesta que se inició con Kill Bill y se continuó con Malditos Bastardos, y que de momemento se cierra con Django la cual pasamos a analizar mediante la crítica de nuestro blog hermano Return....

Por Gwynplaine Thor


Lo mejor que tiene el cine de Tarantino es el prodigio en los diálogos. Todos sus films están llenos de digresiones tan atípicas como intrascendentes, sus personajes empiezan con un rol y en un chasquido de dedos se ponen a hablar sobre un tema completamente diferente para, en un suspiro, volver a sus papeles. Vincent Vega y su socio Jules eran unos matones que hablaban de hamburguesas y pies, en esa orgía pulp llamada como no, Pulp fiction. Con Bill, en el acto final de Kill Bill Vol.2 (2004), se ponía a hablar de la relación entre una fachada y Superman. Quizás con Death Proof (2007) se le fue un tanto de las manos, claro está. Con Django Desencadenado vuelve a utilizar ese recurso muy convenientemente, cuando le apetece, sobre todo en el fondo, la de dos hombres cazarrecompensas que tienen como objetivo el rescate de una mujer. Tal y como incide el Dr. King Schultz (magistral Christoph Waltz) a su pupilo y ex-esclavo Django (Jamie Foxx), para conseguir algo hay que interpretar un papel y no salirse de él hasta que se obtenga lo que se quiere. Pero no sólo de esto mana su forma de hacer cine. Tarantino, como todo el mundo sabe, es un freak de órdago, un cinéfago empedernido que más allá del cine sólo ve alcohol y más cine. Su cine es sobre el cine, de ahí que sus películas parezcan que carecen de humanidad, parezcan, he dicho, siendo quizás la venganza de Beatrix Kiddo la más humana de las historias que ha relatado. Pero, ¿no es el ser humano un ser vengativo? ¿No es violento? Tarantino quizás sea más humanista que un Terrence Malick chutado de tripis relatando la existencia del ser desde el principio del dichoso universo, o multiverso si nos ponemos en modo J.J. Abrams.



Lo sé, llegados a este punto no sabéis si estoy hablando del film o de Tarantino, o de la vida misma, ese cajón desastre de colorines varios. Como este autor, me someto a su interpretación de las ideas, de su hablar, y de su pensamiento, recojo todo aquello que me interese y el resto lo deshecho. Se me va la pinza y me importa un ocho y medio, como a Fellini. Hoy me interesa hablar de Corbucci, cineasta a la sombra de Sergio Leone, y que tiene en su haber no pocos spaguetti western notables y de una violencia brutal. Me interesa su Django (1966) y su original actor, Franco Nero, icono italiano. El tema principal interpretado por Bacalov. La música de Ennio Morricone. Las reminiscencias del western cómico de Terence Hill y Bud Spencer. En la música de Morricone, de nuevo, para Le llamaban Trinidad (1970). Su oda al movimiento setentero del baxploitation, en sus huevos de hacer un western con un negro como protagonista, hablar sobre la esclavitud y decirte que el enemigo está en tu propia casa. Con dos cojones. En su variabilidad de la estructura, empapado de la Nouvelle Vague. La labor como creador de personajes. Su homenaje sutil a Il mercenario (Salario para matar, 1968), vaya, otra vez Corbucci. Su meada fuera de tiesto, y con gracia, hacia el Ku Kux Klan con el Dies Irae del Requiem de Verdi. En su ”quiero y no debo de parecerme” a lo perpetrado por Gualtiero Jacopetti y su saga Mondo Cane (1962 en adelante). Con música de Riz Ortolani incluída. Cuánto italiano, ¿eh?. En el estudio que realiza sobre la textura de la sangre para cada una de sus películas. En la frivolización de la violencia. En esos planos generales que recuerdan a las composiciones de John Ford. En la mala baba de Peckinpah. En la idea de mezclar un western con un cuento, el del mito alemán de Sigfrido, y contarlo como tal. Y, sobre todo, en LA VENGANZA, idea primigenia que se repite desde la primera hasta esta última película suya. Oh si. Oh. Decía que iba a hablar. Y ya he hablado. Porque todo esto es Django Desencadenado. Y más.
Te odio Tarantino porque has creado una legión de gilipollas, incluso creo haberme vuelto gilipollas después de escribir esto, pero te amo porque homenajeas todo aquello con lo que has crecido. Aunque tu única compañía fuera una televisión y un videoclub, cintas de vídeo y una caja registradora…

Comentarios

  1. el autor divaga y se suele ir por las ramas en sus criticas

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Los comentarios en este blog están moderados. Si no abusas del SPAM se publicarán.