La mejor serie de 2012: HOMELAND, ganadora de los Emmy 2012

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Estamos ante el estreno de la temporada, Homeland ha conseguido llevarse los premios más importantes de 2011 y 2012, esta misma noche ha derrotado a la misma Mad Men en la entrega de los premios Emmy 2012, Homeland se ha consagrado como la novedad más aclamada por crítica y gran parte de público, personalmente eso sí, me parece una gran serie, aunque quizás un pequeño escalón por debajo de otras debutantes anteriores,  como fueron en su día Mad Men o Boardwalk Empire


Homeland esta creada por Gideon Raff y Presentada y producida por Howard Gordon y Alex Gansa creadores de 24, al igual que esta el ritmo narrativo interior de cada episodio es altísimo y el increscendo de la trama vertiginoso. Dos personajes llevan casi todo el peso dramático de la función, ambos eso sí, muy bien acompañados por secundarios de lujo, los cuales se encargarán de abrir la trama y opciones de la historia, aunque siempre centradas en el dúo protagonista, los personajes de Carrie y Brodie son tan sumamente complejos y enigmáticos, que se sobrarían para poder llevar el peso de Homeland durante varias temporadas.
La serie nos coloca ante una situación muy de moda en los últimos años en el cine norteamericano, como hace poco veíamos en J. Edgar, la última cinta de Clint Eastwood y desde los famosos atentados del 11S en muchas otras películas, la trama mantiene como trasfondo la obsesión y miedo del pueblo americano hacia el exterior, elemento perfectamente represento por el personaje de Carrie.

Shyamalan en la película El Bosque, nos mostraba una villa imaginaria totalmente "amurallada", creándose ella misma los miedos y obsesiones y permaneciendo así apartada del exterior. Esta misma idea ya ha sido vista y denunciada en varias ocasiones, pero Homeland va un paso más allá al no crear una trama con buenos y malos, ya que Homeland nos muestra todas las posibilidades y todos los puntos de vista posibles, creando así una situación de conflicto sin culpables, así que Homeland nos sitúa pero no nos direcciona. Cada espectador es libre de posicionarse, de acusar o defender a quien le plazca con la misma igualdad, porque como hemos dicho la serie nunca se posiciona a favor de nadie, cuenta hechos, causas y consecuencias, pero no se erige como dedo acusador.
Otra de las bazas de la serie es la implicación que consigue del espectador, como si fuese una novela de Agatha Christie, nos veremos envuelto en una continúa sospecha sobre sus personajes, es una serie para ver en compañía, para opinar y apostar, es un inmenso Cluedo de 13 episodios donde no hay mayordomo a quien echarle las culpas.

Como ya hemos dicho a nivel de guion la serie nos parece excelente, atrapa desde el primer capítulo y eso es mucho decir, además es difícil poder renunciar a conocer su desenlace, algo todavía más admirable. El apartado de interpretaciones es otro de sus puntos fuertes, la creación de los dos protagonistas por parte de sus actores es de 10, sobre todo en el caso de Brody, interpretado por Damian Lewis. Sus secundarios también consiguen rozar la perfección, por lo tanto tanto los actores han realizado un trabajo magistral. A nivel visual y de puesta en escena es donde Homeland muestra un poco más sus debilidades, el formato empleado peca de ser poco imaginativo, dejándonos en líneas generales una serie "demasiado televisiva", como vemos últimamente, las series han madurado y están intentando romper las reglas y los cánones de su formato, prestando más atención a su parte visual y borrando la línea que separa cine y televisión. Homeland se atreve a ellos en algunas situaciones concretas, pero no es la tónica general, pero cuando lo hace es cuando vemos una serie que se coloca a la altura de los grandes del sector.
Un corazón rojo debe ser dejado en la puerta de un confidente, como señuelo para engañar y capturar al personaje más buscado de la serie, estamos en un momento cumbre de la acción, pues bien, la serie decide centrarse en la soledad y mal de amor que tanto Carrie como Saul están sufriendo en ese momento, un juego metafórico asociado al señuelo utilizado. Una larga secuencia con montaje paralelo entre Carrie y Saul compuesta por imagenes y música melancólica, se lleva la mayor parte de metraje de la recta final de ese episodio clave. Este es un ejemplo de cuando Homeland se convierte en atrevida, rebelde y genuína, dejándonos así momentos inolvidables de unos personajes igual de inolvidables, y alcanzando los niveles de las grandes obras maestras del formato.

THE END

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