Crítica: MARGIN CALL, de J.C. Chandor

El origen de la actual crisis financiera de manos de un debutante llamado J.C. Chandor.

A continuación, nuestra crítica.







MARGIN CALL
De Wall Street, al resto del globo...

Primas de riesgo, PYMES, hipotecas basura, créditos bancarios, guerra de divisas, y un largo etc de titulares en prensa con estas palabras clave es lo que lleva marcando nuestro día a día desde hace ya unos cuantos años. A veces es como si nos hablaran en otro idioma, y prácticamente siempre el ciudadano medio piensa que le están tomando el pelo de mala manera. Y así es. Todo esto, nos guste o no, es lo que ha encauzado el estado actual de nuestra sociedad, a punto de la bancarrota, la situación de nuestra política más que contradictoria, donde los discursos, los valores y las revoluciones son el pan nuestro de cada mísero día, donde la manipulación se palpa en cada ámbito, donde todo carece ya de lógica alguna, un mundo donde prima ‘’el sálvese quien pueda’’. El ser humano es codicioso por naturaleza, somos egoístas aunque intentemos renegar de ello. Y todos sabemos qué es la crisis pero, ¿de verdad la entendemos? ¿Entendemos de dónde viene? ¿Les suena Wall Street?

A lo bueno, te acostumbras pronto. Este inteligente thriller sobre economía, ópera prima de un debutante y desconocido J.C. Chandor, director y guionista (al cual habrá que seguir de cerca), relata las 24 horas antes a la caída del mercado bursátil en 2008, o lo que es lo mismo, nuestra actual crisis financiera, que cada día se agrava más. Eric Dale es un jefe de la sección de riesgos de una firma importante, el mismo día de su despido y el del 80% de la plantilla, le deja a uno de sus empleados y analista junior, un tal Peter Sullivan, un proyecto en el que estaba trabajando. Cuando éste se pone a seguir en ello, descubre que dicho estudio revela la más que probable caída de la empresa, lo que originará una cadena de decisiones tanto financieras como morales en la cúpula ejecutiva.

Con un aire irónico subyacente a lo largo de toda la película, se nos mostrará, y a través de un reparto coral envidiable y brillante (con Kevin Spacey, Jeremy Irons, Stanley Tucci, Demi Moore, Zachary Quinto, Paul Bettany o Simon Baker), las dos caras que reinan en este entramado de cifras, gráficas, estadísticas, acciones y el vaivén entre empresas. A un lado, currantes, y al otro, los jefes. Unos viven con la espada de Damocles pendiendo sobre sus cabezas, el miedo a perder sus puestos de trabajo. Los otros, intentan conseguir y amasar más poder y más dinero. No obstante, J.C. Chandor, nos ubica como punto de partida el despido de un jefe de sección, dejándonos claro que aquí solo se salvan los pilares y mandatarios de la empresa, unos mandatarios que solo quieren sobrevivir, a base de lujos, a pesar de tirar la casa por la ventana (tal y como demuestra el cobarde y despótico personaje de Jeremy Irons, del que solo puedo decir que su actuación, a pesar de escasa, es la más inspirada de todo el film) y que todos somos parte de un sistema más que nefasto. No, no miren el capitalismo. Miren las manos en que depositamos el capitalismo. Nosotros.

Aqui huele a perro muerto. Muchos grises y clarososcuros imperan en el estilo de esta inquietante historia, recordando en cierta medida a esa crítica social que tan bien escribió David Mamet en 1992, Glengarry Glen Ross (donde curiosamente, también aparecía Kevin Spacey), y de la que seguramente J.C. Chandor haya cogido nota para mostrarnos la cara B de todo esto. Si en aquella película en la que Jack Lemmon, un mero empleado, estaba al borde de la desesperación debido a una cuestionable jefatura, el film que tenemos entre manos nos muestra la cara oculta de éstos, su teatralidad, su pobreza de conocimientos, y una absoluta falta de escrúpulos a la hora de engañar y manipular a la gente, siempre al son del baile que ellos dicten. Narrativamente sutil, en algunos momentos rozando la pura sátira, el director nos propone una deconstrucción de lo que puede llegar a hacer una persona con tal de salvarse, a costa de quien sea y de lo que sea y, sin duda, por esto y por todo lo anteriormente citado, se merece no sólo un visionado, sino más, que no pase desapercibida para el público mayoritario, porque al igual que aquel frío y excelente documental que revelaba los antecedentes de la crisis, Inside Job (2010), el film de Chandor lo considero necesario como testimonio de nuestra época. Gris época, donde uno no para de preguntarse en manos de quiénes estamos...

Análisis escrito por Gwynplaine Thor

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