11-09-2001: Una década después...

Aniversario de los ataques a las famosas Torres gemelas, desde Return, nuestro particular y agrio homenaje...











HISTORIA DE UNA DÉCADA
De la adolescencia a la madurez...

11 de Septiembre del año 2001, el mundo parecía seguir su curso, yo era un simple chico de 15 años, bastante tímido, delgaducho, callado y un poco friki que estaba a un día de volver a empezar las clases. Eran las 14:00 de la tarde, veía la televisión mientras cabeceaba en mi sofá después de una mañana, cuanto menos, aburrida, y de repente, el telediario de Antena 3, presentado por el gran Matías Prats, empezaba con una imagen desconcertante, extraña, que hizo incorporarme del asiento inmediatamente. Una imagen escabrosa del World Trade Center, ese símbolo norteamericano recogido en múltiples formatos, desde el cine a la pintura, echando un humo negro tan espeso como el de un volcán cuando entra en erupción. Los primeros quince minutos del telediario se enfocaban a intentar saber qué era lo que había pasado, corrían rumores de una avioneta, de algo que había impactado en aquellas babilónicas torres, hasta que, por sorpresa y sin previo aviso, vemos una segunda explosión en la otra torre, nadie sabe qué ha pasado, y las cámaras, desde el ángulo en que se hallaban, no podían vislumbrar qué era lo que había sucedido, sólo se veía una mancha tan fugaz y veloz, que nadie parecía percatarse de lo que era aquel objeto. Tan sólo teníamos el testimonio de uno de los reporteros que asistían, en riguroso directo, a tal desolador paisaje, y todo parecía indicar que era un avión, y esta vez sí, se afirmaba que aquello era una obra premeditada por unos supuestos terroristas. La alerta ya asaltaba a los televidentes, que acudían a lo nunca visto, un espectáculo digno de una película de Roland Emmerich o Michael Bay, donde solo había muertes y explosiones. Las torres se derrumbaban, un tercer edificio también, una explosión en el Pentágono por otro supuesto avión que nunca se ha logrado ver, un cuarto avión que parece ser que fue derribado...


El goteo de información en hora escasa era abrumador, tanto, que diez años después y analizando cada hecho por separado, surgen más preguntas que respuestas, muchos se contentan con lo que hay, muchos aprovecharon el tirón de la conspiración, y otros, como yo, simplemente asistieron como espectadores a un circo imposible de entender. Aquel 11 de Septiembre lo cambiaría todo, el mundo que nos rodeaba y cuyo detonante ha hecho que se sembrara la locura en la que vivimos ahora, tiempos contradictorios donde se ha evidenciado una pérdida total de los valores en favor de un único objeto: todo vale, mientras sea por dinero. Diez años extraños, donde EE.UU. declaraba guerras contra el terrorismo con propósitos más que cuestionables, España y Londres sufrían también atentados, políticos que entran y salen y todos acaban siendo iguales, es decir, esclavos del mercado, y mucha, pero que mucha más mierda para dar, regalar y con la que deleitarse. Por otro lado, en esta década, Internet acabaría afianzándose como una herramienta más en nuestros hogares, los móviles también, las redes sociales se expandieron hasta límites insospechados, y donde la tecnología cada día crecía para esclavizar al individuo, aislarlo y manipularlo. La plétora informativa y la falta de contraste ha creado un desdibujamiento de nuestra sociedad, no sabemos quiénes somos, ni lo que fuimos, ni tenemos un criterio propio y personal, pero sabemos adónde vamos, a nuestra propia autodestrucción. Aunque duela escucharlo, todo lo acontecido en esta nefasta década, mirándolo desde una perspectiva muy lejana, ha ido enfocada al control de las masas, ya sea mediante el miedo y la confusión, todo ello infundido por los medios de comunicación, unos medios comprados al mejor postor, una manipulación realizada de manera sutil, imperceptible, casi artesanal, gracias a un bombardeo mediático, lo que acaba evidenciando todo un acto premeditado de unos pocos para someter a la inmensa mayoría.


Hoy, diez años después, con 25 años, puedo decir que he vivido demasiado, quizás demasiado rápido, he deconstruido todo lo sembrado en la década de los 90, de la misma forma que las torres se derrumbaron, mi vida ha dado vuelcos violentos, los tiempos han cambiado desde entonces, las cosas ya no son lo que eran antes de entrar en el nuevo milenio, nuestra realidad la dictan los medios, y lo peor, es que millones de personas en este planeta parece que no se dan cuenta, no quieren darse cuenta y prefieren vivir en su burbuja de felicidad y de fantasía, huyendo de la verdad, de sí mismos, y de todo cuanto les rodea. El mundo que estamos creando, y en el que muchos se empeñan en traspasar a la siguiente generación es un mundo que carece de sentido alguno, el conflicto generacional se hace cada vez más patente, el neonarcisismo surgido en esta década es lo peor que le podría pasar a una sociedad que se supone de bienestar, todo se hace con un único fin, posar ante la cámara y pensar en el ombligo de uno mismo, hacer el paripé del que lucha por causas perdidas mientras chatea por su Ipad, y en definitiva, aparentar más que ser.

¿Todavía creéis que nuestra sociedad tendrá futuro?

Gracias a Dios, y eso que no creo en dicha figura, hay gente que aún intenta aportar su grano de arena, a modo de reflexión, ya sea mediante películas, documentales, videojuegos, música, cómics, libros o pintura. Aportar una visión sobre la realidad que nos ha tocado vivir, del por qué de estos tiempos tan convulsos y radicales, de violencia gratuita, de materialismo por encima del existencialismo, de las apariencias, y en definitiva, de la estupidez que estamos viviendo y observando. Y es de este modo, después de todo lo que ha pasado, cuando uno se dice a sí mismo que no va a creer en nada, salvo en las personas que tiene a su lado, porque en un mundo que puede ser controlado y manipulado de todas las formas inimaginables, es imposible tener fe en lo que vemos, a veces ya ni en lo que palpamos, tan sólo podemos contar con nuestro pensamiento, y éste, por desgracia, tampoco se salva de ser manipulable...


Desde Return, no vamos a homenajear a las víctimas de los atentados, para eso ya están otros miles de medios informativos. No. Desde aquí queremos dar una perspectiva diferente de lo acontecido, por eso os dejaremos que intentéis reflexionar, no tomar como verdades absolutas, sino meditar, con los siguientes vídeos. El primero de ellos es del famoso videojuego Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty, creado por esa mente brillante llamada Hideo Kojima, un juego que escondía toda una reflexión sobre lo que se nos venía encima, en 2001 fue un juego incomprendido, pero hoy se rebela como una obra anticipada a su tiempo, como ha pasado en la literatura (1984 de George Orwell, por ejemplo) o en el cine (Blade Runner, de Ridley Scott). A modo de anécdota, añadiré que aquella obra escondía en su argumento tantas preguntas como respuestas se quisieran encontrar, lo más gracioso del asunto es que vio retrasada su salida dos meses después de los atentados, y fue censurado en un momento dado del final, sin embargo, dicho final escondía toda una lección de filosofía que, a día de hoy, aún me sigue pareciendo una lección magnífica sobre qué es la vida y qué significa nuestra realidad.

El segundo vídeo es, quizás, más grotesco y reivindicativo, ya que resume a modo de canción el cachondeo al que se ha sometido al público, con datos más que contradictorios y poco claros sobre todo lo acontecido desde el famoso incidente que le costó la vida a miles de personas...Y el tercer vídeo, dividido en dos partes, viene a poner en entredicho el por qué de algunas cuestiones que siempre quedarán en el aire, tras una espesa cortina de humo...

Sin más dilación...

METAL GEAR SOLID 2: SONS OF LIBERTY

CANCIÓN


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