Crítica Doble: PAUL, de Greg Mottola

Simon Pegg y Nick Frost siempre han jugueteado con el cine de género usando la comedia como formato de exposición. Esta vez bajo la batuta de Greg Mottola, protagonizan y guionizan un precioso lienzo de despedida a lo que fue una forma de entender, realizar y disfrutar el Fantastic.





CRÍTICA: PAUL




CRÍTICA 1 por Lucentumm



En 1973 George Lucas nos dejaba su segundo largometraje, American Graffiti. En él hacía un dibujo del final de una época, del final de un tiempo, del pasado y de la evolución como medio de supervivencia y, al mismo tiempo, nos dejaba un boceto, un mensaje, una nueva puerta hacia una forma diferente de entender el cine. Cuatro años después nacería Star Wars y con él, el nuevo cine. Paralelamente, otro joven y, a la vez, amigo seguía los mismos pasos que Lucas. Por supuesto nos referimos a Steven Spielberg. Ambos habían crecido con el cine de los clásicos y estaban madurando con las nuevas tendencias de finales de los 60 como esa hornada de realizadores franceses conocida como Nouvelle Vague. Spielberg y Lucas se despedían de esta época entrando en una nueva, pero no querían olvidarse del pasado; Spielberg recurría al propio Truffaut como eslabón o despedida y Lucas hacía lo propio con otros nombres claves.

Pues bien, en la nueva propuesta del tándem Pegg-Frost acompañado del irreverente Gregg Mottola, intentan homenajear y, posiblemente, despedir sus clásicos, el fantástico de su niñez, el fantástico de los 80 que tanto aficionado y amante al cine generó. Al igual que hace 30 años, American Graffiti o Encuentros en la tercera fase despedían a James Dean, Jerry Lewis o el propio Truffaut, ahora lo hacen con Lucas, Spielberg o Sigourney Weaver, eso sí, ya en este sentido notamos una diferencia entre generaciones; si la sutileza y la brillantez usada en el homenaje y la despedida en los directores de los 80 era digna de admirar como propio recurso cinematográfico, en la película actual son simples párrafos de guión expuestos con total alevosía y simplicidad.

Como se nos desvela en una escena, E.T. es una farsa, es un muñeco de goma nacido del propio Paul. Quizás todo ese cine de muñecos y gadgets, de juguetes y tazas de plástico fuese una farsa, quizás haya que dejarlo atrás, a él y a lo que lo rodea, posiblemente, sea la única forma de evolucionar y de poder cerrar ese final que nos permita una nueva historia. Personalmente entre lo que se hizo y lo que se hace, me sigo quedando con el pasado. Paul y sus creadores tampoco pretenden convertirse en el relevo con este film, pienso que saben delante de qué estan, simplemente de un entretenimiento veraniego, pero a su favor tienen un mínimo de calidad y un mensaje, algo difícil de ver en este tipo de propuestas.

El dúo Pegg-Frost, a las órdenes de Greg Mottola...

Por lo demás la cinta también cumple con nota aceptable. Greg Mottola realiza un buen trabajo, quizás más abstracto que en otras ocasiones, pero muy cuidado en su puesta en escena. No podemos dejar de percibir esa esencia que nos recuerda al cine de Judd Apatow, posiblemente por el elenco de actores típicos de estas producciones como Seth Rogen, Bill Hader o el propio Jason Bateman. Los demás aspectos técnicos o artísticos cumplen igualmente con buena nota, como la música, la fotografía o el propio equipo de efectos especiales encargados de crear a Paul.

Un entretenido film para estas calurosas tardes de verano donde, al más puro estilo Pixar, veremos continuos homenajes al cine de nuestra infancia. Eso sí, si Paul necesita hablar y nombrar a E.T. para existir, E.T. no necesitó ni necesitará de nada ni nadie para estar en el Olimpo. Quizás E.T., Yoda y su látex ya no tengan cabida en estos tiempos, seguramente nuestra realidad es otra, pero lo que tengo claro es que los juguetes nacían de las películas y ahora tristemente las películas nacen de los juguetes. Antes, nuestros juguetes ya venían con una historia y ahora nuestras películas vienen sin ella.


Análisis escrito por Lucentumm



CRÍTICA  por Gwynplaine Thor


Greg Mottola, el director de películas como Supersalidos, nos ofrece, quizás, la comedia veraniega más original, fresca, divertida, irreverente y freak que podamos disfrutar en las carteleras españolas. Y todo eso, junto a dos pesos pesados del humor inglés, como son los actores Simon Pegg y Nick Frost, que esta vez se ponen delante de la cámara y también firman el libreto de esta obra con el único afán de homenajear y satirizar todos los mitos sobre el tema ovni.

El film nos relata la correrías de dos frikis ingleses a bordo de su caravana, que van de viaje a EE.UU. para hacer la ruta de los lugares más representativos del fenómeno extraterrestre, Area 51, Roswell, etc. Eso sí, empezando por la mayor feria de comics y ciencia-ficción del mundo: la Comic-con, en San Diego, California. Cuando ya están cerca del Area 51, en medio de la noche y en pleno desierto, un coche les adelanta a todo prisa, estrellándose contra una zanja, ambos megalómanos del espacio infinito descubren que el conductor del auto no es más ni menos que un alienígena de otro planeta y otra galaxia, llamado Paul, un bicho bastante zafio, pasota, y hedonista con el que tendrán que convivir, ocultándolo de los hombres que le persiguen, pues se ha escapado de su encarcelamiento.

Así pues, nos encontramos con una desternillante y arriesgada road movie, crepuscular, un film que auto-concluye 30 años de pura magia, sin más pretensiones que ofrecer casi dos horas de sano humor inteligente, donde hay cabida para guiños de todo tipo (a Star Trek, Star Wars, Expediente X, el mismo Spielberg), además de cambiar el estereotipo de alienígena malo y destructivo que ya satura las carteleras y los productos audiovisuales, a favor de darle una pequeña vuelta de tuerca más gamberra, recordando en breves momentos a lo que ya hiciera Barry Sonnefield y sus Men in Black hace ya más de una década.

Crítica Doble: PAUL, de Greg Mottola

A destacar todo ese aire geek que envuelve el producto, desde los decorados al vestuario, pasando por sus personajes, y la creación del mismo Paul, hecho integramente por ordenador, logrando en el bicho al ser más humano del conjunto, por extraño que parezca. Por lo demás, actuaciones más que correctas, con dos protagonistas (Simon Pegg y Nick Frost) en estado de gracia tras productos como Shaun of the Dead (aka Zombi’s party), Hot Fuzz (aka Arma Fatal), y apariciones varias en otras películas (el mismo Simon aparece en el reboot de Star Trek). Acompañados de secundarios, un poco excéntricos, como Jeffrey Tambor, Jason Bateman o Sigourney Weaver, y no olvidarnos de la voz que da vida a Paul, realizada por Seth Rogen en su versión inglesa (Santi Millán lo dobla al castellano).

Entre tanta comedia efectista y anodina, ésta se torna un soplo de aire fresco, de buen rollo, a veces tontorrona (sobretodo en su segunda mitad), con la lástima de que la mayoría de sus chistes la entenderán un sector minoritario. Una obra que será incomprendida por las nuevas generaciones y los que no sean nostálgicos, no obstante, la recomiendo, ya que Paul nos sacará una carcajada más de dos y tres veces. Así que ya saben, no dejen de mirar al cielo...




Análisis escrito por: Gwynplaine Thor



Apuntes...

Este es el plano más importante del film, un conjunto de homenajes, recuerdos y conclusiones. Crítica Doble: PAUL, de Greg Mottola

Crítica Paul, otro homenaje al cine fantastico de los 80. Crítica Doble: PAUL, de Greg Mottola

Paul, la calidad tecnica y la puesta en escena no estan olvidados en esta película. Crítica Doble: PAUL, de Greg Mottola

Paul 2011 de Greg Mottola. Crítica Doble: PAUL, de Greg Mottola

Comentarios

  1. La he visto y es muy entretenida con muchos guiños a las peliculas de los 80

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