Crítica Doble: CARS 2, de John Lasseter y Brad Lewis

Pixar vuelve con Cars 2 otra obra de la animación, esta vez la secuela de una de sus películas más controvertidas a nivel de crítica y aplauso del público.

¿Ganarán esta vez la carrera?







CRÍTICA CARS 2




Crítica 1

John Lasseter, máximo dirigente de Pixar, cabeza pensante y creativa de la compañía, logró dar vida a uno de sus fetiches más deseados, allá por el año 2006: una película de animación donde los coches tuvieran vida propia y fueran los protagonistas absolutos de la función, un homenaje al mundo del motor y las marcas más emblemáticas de la historia. Sin embargo, el film fue un fracaso a nivel de crítica, presentándonos una historia tópica sobre la amistad y el descubrimiento de uno mismo. Y es que tras un currículum como Toy Story, Monsters Inc. , Los increíbles o Buscando a Nemo; Cars se antojaba vacía, un simple divertimento, que aún así, seguía siendo una muy bonita película.

Crítica Cars 2. El malvado Profesor Z...

Entonces, habiendo recaudado el film apenas 461 millones de dólares, solo estando por encima de Bichos y de la primera Toy Story, ¿por qué hacer una segunda parte y no, por ejemplo, de Los increíbles? La respuesta es bien sencilla, y es que John Lasseter no es tonto, pues a lo recaudado hay que sumarle otro tanto por ciento derivado del merchandising, ya que es innegable que Cars ha sido la única franquicia que ha vendido más muñecos, videojuegos y más parafernalia proveniente de la factoría Pixar. El director (y directivo) co-dirige de nuevo, esta vez junto a Brad Lewis, su capricho más personal.

Cars 2. Francesco, el Fórmula 1 más narcisista...

¿Pero es Cars 2 una nueva maravilla de Pixar? Depende de cómo se mire. Si nos atenemos a los antecedentes mencionados, es obvio que no. El argumento nos relata la llegada de Rayo Mcqueen a Radiador Springs para visitar a sus viejos amigos, entre ellos, su amada Sally y a la grúa Mate, así como dejar claro que es el campeón absoluto de las carreras. De repente, Rayo es retado para el campeonato mundial por un Fórmula 1 italiano llamado Francesco, lo que hará que viaje a Tokyo y recorra medio mundo, en compañía de su fiel amigo Mate. Por otra parte, se sucede una historia de espías que desembocará, por un error fortuito, en la carismática grúa y Rayo, poniéndolos en apuros, ya que el malvado Professor Z planea algo que hará peligrar la seguridad del mundo…

Cars 2. Finn Mcmissile, el amo de la función

Coches que hablan y género de espías, junto a carreras. Moralina del petróleo vs. combustible ecológico; exaltación de la amistad; buenos muy buenos y malos muy malos; y un claro homenaje a las pelis de James Bond, incluyendo un Aston Martin, (con voz de Michael Caine, en la versión original) como unos de los personajes principales y que dan pie a la explosiva secuencia inicial; es lo que contiene esta producción veraniega. A nivel técnico, genial como nos tienen acostumbrados estos estudios, un espectáculo visual lleno de color con un estilo único, y es quizás esto último, lo que más atrape al espectador por encima de lo que nos cuenta el film. En cuanto a la música, que corre a cargo de Randy Newman y Michael Giacchino, esperaba más, sin embargo, se dan esos acordes setenteros tan famosos de las pelis de espías, pero sin ningún momento de brillantez, tan sólo acompañando a las imágenes, lo que no invita en demasía a escucharla por separado. Amén de una nula evolución en los personajes y una historia que en su desenlace se queda en tierra de nadie, dejando al espectador tal cual entró en la sala, lo que denota no ya un guión hecho pura y duramente para el mero marketing, sino el corrompimiento de lo que hasta ahora era una fábrica de sueños. Por otro lado, es destacable el homenaje que le dedica John Lasseter al fallecido actor Paul Newman en un momento dado de la película, el cual doblaba la voz del personaje Doc Hudson en la Cars original.

Crítica Cars 2. Rayo Mcqueen, y su deporte preferido

Resumiendo, es una cinta pasable, entretenida, tanto para los más pequeños de la casa como para los mayores, pero que no dejará ninguna huella en la memoria como ya hicieran productos como Wall-E, Up, o la gloriosa Toy Story 3. No siempre se puede pedir la perfección, y esta vez el coche ha pinchado, pegando un volantazo y estampándose contra un árbol en medio del desierto (alucinante, ¿verdad?), aunque una grúa (la taquilla) ayude. Y si hay dos, es probable que dentro de unos años veamos una tercera entrega. Es decir, cuando Pixar le apetezca vender más peluches y muñecos de estos motores parlantes, y es que con la película que tenemos entre manos, dan la impresión de que se han aburguesado, no han querido arriesgar y han preferido tirar por lo más fácil. Espero que esto sea anecdótico y no una costumbre, y a partir de ahora las producciones de Pixar no se vacíen de contenido, y empiecen a parecerse más a productos vacuos y mecánicos, como la reciente Transformers 3. Pixar no debe ir dirigida a ese público, el público de Pixar no debe alimentarse de bananas, sino del exquisito plátano de Canarias. Mientras tanto, aún queda esperanza, podemos esperar en los próximos años los proyectos ya anunciados de Brave y Monster University.


Cars 2. Esto no ha sido más que un bache fortuito, del que se sale ileso.


Análisis escrito por Gwynplaine Thor



Crítica 2

Si de algo podemos estar agradecidos esta generación, es de poder estar viviendo dos edades de oro en el mundo de la cultura y el entretenimiento, y no es fácil poder disfrutar de oportunidades como esta. Los géneros que se encuentran en esta esplendorosa edad de oro, son; por una lado las series de televisión, con una eclosión de calidad y madurez que se produjo a finales de los 90, y con origen en Estados Unidos, sobre todo bajo la batuta de la gloriosa cadena HBO, aunque en la actualidad se ha expandido por diversos países del globo como Reino Unido, o incluso España sin ir más lejos.

El otro género y el que realmente nos interesa, es la animación o animación digital si queremos concretar más el asunto. Si en series era HBO el origen pricipal, en la animación está claro que tenemos que hablar de Pixar en este sentido.


Cada año esperamos esa pequeña joya que el equipo del flexo nos prepara con tanto cariño y respeto, y cada año consiguen sorprendernos y colocar su propuesta entre lo mejor de lo estrenado. Despuntaron como genios con el primer Toy Story, a la que siguieron joyas como sus dos continuaciones, Monsters S. A., Los Increíbles, Up o la gran obra maestra de la animación de todos los tiempos y obra maestra del cine en general, Wall-E.

Entre todas las citadas apareció otro joyita, Cars. Nos contaba la historia de Rayo McQueen y sus alegres y extraños compañeros de aventura. La película fue bien recibida, pero no con la misma intensidad que otras propuestas, a mi parecer Cars es una de las más grandes obras de Pixar, la sitúo al nivel de la mejores, exceptuando Wall-E que ocupa en solitario el olimpo de la genialidad tan difícil de alcanzar. En mi opinión no solo fue un prodigio de animación y diseño, el nivel de expresividad alcanzado por vehículos ha sido pocas veces visto, sino que además narraba una historia muy emotiva, una enlace entre generaciones, entre lo nuevo y lo antiguo. También nos contaba el cambio de una forma y medio de vida, del olvido de los corazones a cambio de los intereses, de como una parte del mundo estaba perdiendo todo lo poco que tenía, a cambio de que otros aumentasen lo mucho que ya poseían. El progreso de unos a consta del retroceso de otros.

Crítica Cars 2 Una fábrica de sueños, Pixar.

Pixar siempre tiene un mensaje que contar a las nuevas generaciones, nos hablaba de la importancia de la familia en Buscando a Nemo, o de la pérdida y olvido de lo que somos en Wall-E, de los sueños y la esperanza en algunas otras, en fin, una serie de mensajes y principios directos a nuestros pequeños con el fin de mejorar nuestra forma de entender el mundo. Por encima de todo esto, Pixar metía una historias y unos personajes de calidad, unas historias que nos emocionaban, que nos divertían, que nos hacían reir y sonreir, sentir y compartir, e incluso llorar, pero que nos dejaban un poso de felicidad no solo durante el metraje de la función, sino también durante los momentos que compartíamos y revivíamos esos minutos a oscuras delante de la pantalla. Y para rematar, por encima de todo lo anterior, Pixar aún era capaz de meter dosis de genialidad, de arte y creatividad con mayúsculas, de momentos, de fragmentos o de piezas dignas de enseñar en un museo, un libro o un colegio, todos recordamos la escena de los ancianos de Up o como el Oso Teddy de Toy Story se convirtió en malvado, o simplemente como Wall-E bailaba en el espacio exterior. Estos tres estratos de calidad máxima es lo que diferenciaba a Pixar de su competencia, productos perfectamente realizados que cualquier persona o edad eran capaz de disfrutar. Siempre había algo para alguien, para el niño, para el padre o para el más triste y rancio crítico que se adentraba en una sala de cine para la ver la última de Pixar.

Cars 2. Holly, la espía

Y ahora vayamos a Cars 2, nuestro compañero Gwynplaine Thor ya ha hecho un pequeño recorrido por ella, y comparto parte de sus pensamientos, Cars 2 también manda un mensaje a nuestros jóvenes, tiene una historia y unos personajes que entretienen e incluso brillan por momentos, pero sin duda le falta el último estrato, la genialidad. Cars 2 parece un trabajo más industrial, menos creativo y apasionado, más forzado, parece que había que cumplir con algo o con alguien y realizarla, pero da la sensación que nadie tenía el 100% de su alma en el proyecto. Por supuesto estamos hablando de Pixar con lo cual la calidad del film sigue estando presente, técnicamente no sorprende, pero mantiene el nivel máximo de la compañía, podemos destacar las carreras de coches rodadas como si fuesen un videojuego de conducción, desde una vista trasera en tercera pesona, son sin duda una maravilla, en concreto la carrera acaecida en Italia, con un ritmo y una planificación de las escenas, que junto al diseño de exteriores y localizaciones se convierte en un prodigio total. Además a los pequeños e la casa les encantará, es la película de Pixar con más acción de las rodadas hasta la fecha.

Cars 2. La amistad lo es todo, una de las bases de Pixar

Para finalizar solo decir que Cars 2 es una buena película, solo que dentro de Pixar puede ser considerada como una obra menor, eso sí, no olvidemos que una obra menor de Pixar es como una obra menor de Hitchcock o Ford o incluso Welles, son obras menores dentro de unas genialidades que rozan la perfección, pero no dejan de ser películas de una calidad superior a la mayoría de producciones. Vamos, que anda que no le gustaría a Dreamworks poder disponer de un Cars 2 en su filmografía.

Análisis escrito por Lucentumm




Comentarios

  1. ¿ como podeis criticar una pelicula si aun no la han estrenado ?

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  2. No se ha estrenado en salas comerciales, pero ya se han realizado varios pases privados en diversas ciudades de España.

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