Bodas, bautizos y comuniones: los detalles sí importan

Se acerca el buen tiempo y con el mes de Mayo a la vuelta de la esquina, las COMUNIONES cobran especial importancia en muchos hogares españoles. 
Y es que la celebración de tal evento supone para cada familia la cuasi total dedicación de al menos un par de semanas al mismo.
En ese periodo de tiempo hay que elegir el menú en el restaurante...

 o salón de festejos previamente reservado, -si es que no disponemos de algúna finca, chalet o como está muy de moda en los últimos tiempos, un club social en la misma urbanización de residencia ,- ( aunque está última opción queda en un segundo plano y es mero trámite para amigos menos directos y vecinos), confeccionar la lista de invitados, elegir el traje al gusto del niño o niña y un sinfín de pequeños detalles que, o los tenemos bien planificados o pueden no dejar el buen sabor de boca en tan esperado evento. Uno de ellos, aunque dentro de todo el maremágnum de preparativos puede parecer menos importante, es la elección del recuerdo de bautizo con el que se obsequiará a los invitados, y que será motivo de comentario durante y después de la finalización del evento. 
La sala de fiestas, el lugar culminante de todo festejo.

Aquí quiero extenderme un poco más, porque hay toda una cultura de recuerdos de boda, bautizos y comuniones en este país. Hace unos años, no muchos, exactamente desde que las televisiones planas empezaron a desbancar a las de tubo,  una buena parte del estilo de una casa estaba marcado por la cantidad de estos recuerdos que se pudieran colocar encima de ellas. Cuantos más mejor. Casi me atrevería a decir que eran una señal de ostentación. De hecho hacer una visita al "mausoleo" y comentar las novedades que se habían añadido, era un detalle de cortesía.


Famila alrededor del electrodoméstico estrella

Bien, afortunadamente los que somos un poco más jóvenes y con un par de generaciónes de por medio, hemos ido erradicando esta convulsiva tendencia y aquellos recuerdos son ya casi de otra época. ...para los más nostalgicos siempre quedará visitar a la abuela. Y es que, queramos o no , todo evoluciona, para bien o para mal. 

Y ya que la entrada de hoy la hemos dedicado a hablar de las sagradas celebraciones, pasemos al penúltimo de los sacramentos, el MATRIMONIO
Si la celebración de una comunión ronda los 3.000 euros de cifra media, en la boda ese presupuesto se multiplica, ya que normalmente la cantidad de invitados es mucho mayor; aquí los amigos "no se salvan" y de pasar a ir en chanclas por el club social se tienen que embutir ellas en los vestidos (ojo! , no vale repetir) y ellos en los chaqués, smoquins o trajes. Los familiares de sangre, o no, son invitados incluso por partida doble para que no hayan escusas de ningún tipo. 
Los presupuestos se disparan: iglesia, flores, partidas de bautismo, salón fiestas, orquesta, regalos de boda, trajes de novio/a, tarjetas de invitación, viaje...
Todos ellos son importantes, y no se puede prescindir de ninguno, pero si hay uno que puede marcar la diferencia, al menos entre los chismosos asistentes, ese es el detalle a los invitados. Y en este punto, y metiendo a la ley del tabaco de por medio, el socorrido puro o cajetilla de cigarrillos ha pasado a un segundo plano y ha quedado casi defenestrado. Aquí es donde los novios, entre tantas cosas por decidir, tienen que dedicar parte de su tiempo en acertar  y elegir, algo significativo (y que no se sostenga encima de una televisión ) y que hable bien de su buen gusto.

Si antes la televisión era el electrodoméstico como centro de atención de este tipo de regalos, y con la evolución que mencionábamos antes, ahora la tendencia se mueve de estancia, siendo la cocina. y más exactamente la nevera, la que toma el revelo con aplomo. Los portafotos y figuras han evolucionado a imanes de todo tipo. Como ejemplo ;


mi propia nevera es testigo de estos cambios.




Estos son sólo unos ejemplos de cómo los detalles de boda se reinventan para resultar más atractivos.




















Finalmente me he dejado para el final el primero de los sacramentos, el BAUTISMO.
El bautismo es el inicio de la carrera, -de fondo-, de la serie de celebraciones en que vamos a participar a lo largo de nuestra existencia.
Ser bautizado no es una elección de uno mismo, la fe de los progenitores o "la apariencia social"de tal evento es lo que mueve este acontecimiento
Evidentemente no tengo recuerdos de mi bautismo, salvo las fotos (encima del televisor de mis padres) y la partida que se encuentra entre otros papeles importantes guardados en un cajón, y cómo no, los  detalles de comunion, que en mi caso fue un pequeña foto desplegable en cartón. No quiero pensar dónde estarán la mayoría de ellas.

Sin embargo, a todos nos llega nuestra hora, -y no me refiero a la del último sacramento, la extremaunción , que también llegará- , sino  a la de hacernos cargo de organizar y pagar estos eventos. Yo os recomiendo que le prestéis atención a esos pequeños detalles, los que perduran en los invitados. Sed originales, y si no se os ocurre nada, por lo menos sabéis que todos tienen nevera.

Felices próximas celebraciones.

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